Hoy vamos hablar de las joyas, ese producto que dicen que perdura para siempre, aunque opino que el aspecto puede llegar a estar anticuado, invitando a el dueño a volver a diseñar la joya ó poner en venta la gargantilla junto con los aretes que van a juego y nuevamente comprar otra joya que sea más actual.

Un ornamento en ningún caso debería de hacerse en todas las ocasiones de minerales valiosos o tal vez aleaciones de alto coste, de igual forma podrían hacerse con otro tipo de minerales con un valor muy modesto e incluso metales bastante más sencillas cuyo valor ha llegado a ser muy asequible. Las joyas se usan en los distintos países del planeta, los señores y las señoras engalanan con las joyas partes de el cuerpo y se considera como un símbolo de gran poder económico, esto es llevamos piezas de joyería con el fin de presumir de encontrarnos en un rango más considerable en nuestra sociedad.

Las joyas existen en la tierra a partir de la llegada de la especie humana, al principio utilizaban huesos de los animales cuando querían hacer las pulseras o tal vez colgantes. Luego el el método de creación de las piezas de joyería evolucionó con las diferentes culturas añadiendo los metales e incluso minerales apreciados, en nuestros días cualquier cosa puede valer a la hora de ponernos como ornamento, ahora la propuesta de diseños realizados por gemólogos resulta ser muy elevada en los distintos lugares.

Los hombres para contentar a las féminas obsequian con flores o incluso alhajas, la causa de esto ha llegado a ser que a las féminas les gusta que les agasajen con anillos, aretes e incluso gargantillas en fechas singulares. Con arreglo a lo que comentan en un blog que he visto esta semana, las señoras más singulares o tal vez con el genio bastante preciso eligen las piezas de joyería más vistosas por el contrario las mujeres que resultan ser más sensibles optan por joyas de tamaños más reducidos y bastante discretas. Cuando pretendemos ofrecer un obsequio a una señora lo recomendable es saber el carácter con el fin de contentarla. Los profesionales en tendencias consideran que antes de obsequiar con una pieza de joyería deberíamos tener presente las características del aspecto de la fémina, como son:

La forma de la cara. El rostro de una fémina resulta ser lo que se observa primero y además debe de existir una reciprocidad entre las alhajas que llevas con la forma de el rostro, pudiendo ser ovalado o más bien rectangular.

La estatura de la fémina, de igual forma va a ser una referencia determinante a la hora de escoger las piezas de joyería, a las féminas de poca altura no se les aconseja llevar collares ceñidos a la garganta por el contrario las chicas de mucha altura deberían utilizarlos mucho más sueltos al igual que los pendientes.

El tipo de manos, va a ser fundamental cuando necesitamos elegir los anillos, a las chicas con manos delicadas y además largas les sientan mejor las sortijas más grandes, pero si sean cortas y anchas suele ser preferible ponerse alianzas sencillas.

Esta clase de indicacionesno hay que seguirlas estrictamente, la fémina disfruta de libertad de colocarse lo que desee como pieza de joyería, lo principal va a ser que le siente bien e incluso le guste la pieza que ha pagado. Además existen alhajas que se adecúan a cualquier tipo de chicas.

Cuando queremos encontrarse deseable no es preciso utilizar joyas con precios excesivos ni firmas importantes, una señora puede verse favorecida con productos de bisutería obtenidos más baratos. Lo importante será otorgar estilo a tu apariencia además de agradarte a ti principalmente y a los demás seguidamente.