El cafe de origen de Brasil es una gran opción para esas personas que no pueden amanecer sin su taza de café en la mesa, impregnando toda una estancia del más agradable olor y la gran ventaja de que rinde más que lo que normalmente se consigue en un supermercado. Este café es extraído de Mina Gerais en Brasil, una región cafetalera por excelencia y donde se cuida al extremo los estándares de calidad, con el fin de que se importe a diferentes lugares del mundo sin mayor problema, así como en el mismo Brasil se vende en granos o molido.

¿Cómo se puede preparar este café?

Recordemos que esta en la categoría de “Café de especialidad” y por ende queda mejor en cierto tipo de preparados, ya que ha sido probado por diversos expertos en el tema. En este caso se debe usar en café a la italiana o expresos, ya que son de tueste al natural y cafe de especialidad arabica de Brasil. Es bastante común en cafeterías de lujo porque el sabor acaramelado que deja en el paladar no tiene igual, además del toque de chocolate negro sentirás un gran placer en todo tu ser, gracias a estas degustaciones que podrás probar.

¿Que mas debemos saber sobre el café de Brasil?

Este café de origen que se extrae del Sudeste de Brasil principalmente para sacar provecho de las temperaturas, sobre todo por el tema de que hay una gran cantidad de picos en la zona. La verdad en esto es que los pueblos donde se extrae café son impresionantemente hermosos, así que muchos turistas aprovechan la oportunidad para también conocer un poco mas sobre la cultura del lugar, para palpar con sus manos este café que es digno del paladar más exigente, pero a su vez lleno de contrastes en el sabor.

Se toma la tarea muy en serio y por eso se cumplen procesos muy estrictos después de bajar todo el café de las siembras. Se comienza clasificándolo en tanques con la técnica de flotación, así se sacan los que estén realmente maduros para extenderlo en un patio donde se deja secar durante unos cuantos días, esto puede tomar hasta un mes para que tengan la textura ideal, siendo la parte más importante del proceso, donde se tuestan hasta que queden al toque. Por último queda la fase de moler, donde se muele todo para empacarlo en sacos y vender.